Rooundabout

Esta semana me pidieron en un súbito cambio de planes que llevara a mi retoño a la casa de una de sus amigas. Como es natural, accedí. ¿Cómo perderme una oportunidad de darle charlar y compartir momentos con mi hija? 

Fue una vuelta hermosa, si bien cansadora a la ida, rápidamente nos repusimos el ánimo mutuamente al hablar.

Quedó muy feliz, y si bien no extrañamos, es muy lindo justamente eso… que siempre nos extrañemos, mientras permito que ella viva su vida social y yo trabaje en el futuro de ambos.

Fue un buen día soleado, aproveché a descansar un poco en la Catedral Metropolitana, mientras estudiaba una materia de la cacrrera que curso. Acabo de llegar, una vez más, lleno de felicidad inenrarrable que solo un padre y una hija pueden experimentar.

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